Ecoblog

Noticias, reseñas y opiniones sobre Ecología mundial, medio ambiente y desarrollo sustentable. Debemos conocer el patrimonio natural de hoy y luego preservarlo para mañana.
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domingo, 18 de abril de 2010

El Bicentenario Ambiental: contaminación minera

Hoy por hoy, las grandes empresas europeas se apropian, por no decir usurpan, los recursos naturales mineros de nuestra Argentina. Es un problema muy particular, no sólo por su interés socioeconómico, sino ambiental. La explotación minera en San Juan, Catamarca y Santa Cruz está causando graves inconvenientes ambientales, desviando ríos de su recorrido habitual, desertificando suelos, contaminando cuerpos de agua con metales pesados e incluso secándolos.
¿Alguien sabe cuando comenzó la ecatombe?. Aquí tenemos la "breve reseña histórica"...

Hacia 1650 llegaron al país las Misiones Jesuíticas para quedarse hasta la disolución de la Orden, en 1773. Según explica Méndez, numerosas minas de oro y plata de Salta, Jujuy y Catamarca fueron explotadas por estos enviados de la Iglesia.

Oro y plata. Esos fueron los intereses mayores a los que se volcó la minería argentina durante el siglo XIX, por lo menos en sus primeros cincuenta años. Ya fueran capitales locales o extranjeros, varios empresarios se embarcaron en la fiebre metálica americana. Durante la segunda mitad del siglo XIX, la actividad minera se orientó hacia la explotación del cobre y el plomo. En este contexto, se insertan los trabajos realizados en los distritos de El Salado (provincia de La Rioja), Capillitas (Catamarca) y Virorco (San Luis).

En 1886, una herramienta legal fundamental tomaba forma: el Código de Minería de la Nación. Entró en vigencia el primer día de mayo del año siguiente. De esta manera, se cumplió con el mandato de la Constitución sancionada en 1853.

Con la inminente primera guerra mundial, aumentaron notablemente las solicitudes y consultas mineras en el país, así como los pedidos de análisis de minerales, rocas, aguas, carbones y petróleos. En tanto, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, se produjo un quiebre. El interés por la minería local comenzó a acrecentarse. Aquí se sumarían Jujuy, Mendoza y Río Negro a las provincias explotadas.

Tras el fin de las dictaduras militares, el país debía reconciliarse con una devastadora crisis económica. Ya durante la presidencia de Carlos Menem, en los años '90 y los primeros momentos del siglo XXI, encuentran otra historia: el auge en la explotación de recursos minerales metalíferos por parte de las grandes compañías mineras del planeta, sin regulación alguna, ni siquiera en los puertos de exportación. Veinte años más tarde, nada cambió y los ríos se secan y se contaminan...

Fuente: Boletín Oficial de UNESCO Americas, Vol. 2010-5


sábado, 10 de abril de 2010

El Bicentenario Ambiental: El Riachuelo


El Riachuelo es o era uno de los ríos más importantes de la cuenca Matanza-Riachuelo. Tiene una longitud de alrededor de 60 Km. y una dirección general sudoeste-noreste, y un ancho medio de 35 Km., cubriendo una superficie de 2200 Km2 hasta la desembocadura en el Río de La Plata. Hace 4 siglos atrás era un río con promesas de ser paradisíaco pero hoy es la pesadilla ambiental urbana más grave del continente americano. ¿Cómo fue que llegamos a este marco de contaminación que tuvo lugar durante más de 2 siglos? Con la urbanización y la industrialización de la Ciudad de Buenos Aires y de los Municipios de Almirante Brown, Avellaneda, Cañuelas, Esteban Echeverría, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Merlo y San Vicente.

Hasta aquí, toda esta información es más que conocida por cualquier porteño, pero ¿alguien sabe como era el Riachuelo antes de la contaminación? He aquí un panorama para tener en cuenta, una imagen mental por la que vale la pena luchar y exigirle a nuestros gobernantes un plan de saneamiento inmediato y fehaciente, para poner un fin a las promesas utópicas que nos rodean día a día.

Para el año en que se asentaron los primeros europeos cerca de sus márgenes, en 1536, el Riachuelo tenía una fauna y flora bastante abundante y variada. Muy diferente a la actual.

La zona del Riachuelo se desbordaba con frecuencia creando lagunas y pantanos. Sus alrededores eran húmedos, poseían pastizales abundantes, vegetación tupida y variada. En su ribera se daban cita los bosquecillos de sarandíes negros, ceibos, blanquillos, gruesas matas de penachos blancos.

En los bajos predominaban los juncos y flotaban los camalotes. Su valle estaba invadido por pajonales de paja brava, también había duraznillos blancos. Como se dijo el suelo del valle era sumamente anegadizo, y en él predominaban las gramíneas. En sus barrancas y orillas, que tenían un alto de entre 8 y 20 metros, había matorrales de calafate, ñapindá, cactus, flor de seda y mata ojos. En lo alto había bosques pequeños de espinillos, porotillos, acacias, zarza mora, zarzaparrilla falsa, sombra de toro, etc. En las orillas aparece con alta frecuencia el sauce colorado, no el llorón que llegaría a la zona hacia 1810 de la mano del hombre.

En la meseta había agrupaciones de árboles con desarrollo más troncal. Se daban los algarrobos, talas, espinillos, chañares, coronillos negros, ceibos y de trecho en trecho, un ombú. También se daba el cardo, así llamado por los primeros españoles en llegar a la zona, pero en realidad era la "zanahoria de campo", vegetal comestible.

La fauna de la región era abundante y variada. Había sapos, ranas, culebras, víboras e insectos en abundancia. De estos últimos podemos enumerar a los alacranes, grillos, cucarachas (infaltables y eternas) gorgojos, polillas, los incansables y molestos tábanos y mosquitos, moscardones, moscas, gusanos, hormigas. Se daba cita también la insaciable langosta, las mariposas, garrapatas, etc. El cronista Félix de Azara se cansa de describir los diferentes insectos que poblaban la región. La fauna estaba caracterizada por el venado, el yaguareté, que aparece como puma o pantera en numerosas crónicas, también estaba la nutria. También había cuatrocientas cuarenta especies de pájaros. Por la zona volaban murciélagos. En las lagunas se podían encontrar cigüeñas y flamencos. Teros, chajá, martinetas, así como peludo y cuises poblaban los llanos. El ñandú corría tranquilo por la meseta. Los peces también abundaban, habían mandubíes, pejerreyes, patíes, bogas y algún que otro dorado.

Fuente: http://www.farn.org.ar/arch/informe_cuenca.pdf